Madres, padres y tutores

App móvil MathCracks en Casa: «Cómo aprende» y las sugerencias de apoyo

En el perfil de la app móvil (iOS y Android) hay una zona para la familia, protegida con una comprobación para adultos, llamada «Cómo aprende». Ahí eliges los apoyos de tu hijo o hija: lectura (Cubi lee los enunciados y letra grande), números (más apoyo visual cuando los números se le resisten) y atención (sesiones en dos bloques con un descanso a mitad). Son ajustes, no etiquetas: puedes activarlos o quitarlos cuando quieras y el contenido y el progreso no se pierden. La primera vez que actives un apoyo, la app te pide marcar una casilla de autorización: como un apoyo puede dar pistas sobre una necesidad de aprendizaje, la ley de protección de datos pide tu permiso expreso. Solo se pide una vez, no guardamos diagnósticos clínicos y puedes quitar los apoyos cuando quieras.

Mes y año de nacimiento: la edad crece con tu hijo o hija

Al crear la cuenta familiar en la app, después de marcar la casilla de consentimiento como madre, padre o tutor legal, la app pregunta el mes y el año de nacimiento (nunca el día). Eliges el año y el mes en dos rejillas de botones grandes y, al lado, la app te enseña la edad que resulta (por ejemplo, «8 años») para que la compruebes. Solo aparecen fechas que dan entre 5 y 18 años.

Con esa fecha, la edad sube sola en cada cumpleaños: los colores de la app, la ayuda para quien aún no lee y las escenas con fichas se ajustan a la edad de cada momento. Contamos el cumpleaños desde el día 1 de su mes (como mucho, un mes antes que el real). Cambiar la fecha o cumplir años nunca mueve a tu hijo en su camino: conserva el paso en el que está, lo que ya ha dominado y su historial. El punto de partida por edad solo se usa la primera vez.

Puedes corregirla cuando quieras en Perfil → Cómo aprende, en la tarjeta «Fecha de nacimiento»: elige el año y el mes y pulsa Guardar cambios. Las cuentas creadas antes solo tienen la edad que pusiste entonces, que no cambia sola; añade ahí el mes y el año para que crezca con tu hijo. Las versiones antiguas de la app siguen funcionando con la edad.

Privacidad: guardamos solo el mes y el año, dentro de la cuenta familiar. Solo aparece en «Cómo aprende» y en la copia de tus datos que puedes pedir desde la página de privacidad; el equipo de soporte ve únicamente la edad. No se usa para nada más, no se envía a ningún servicio externo y se borra al eliminar la cuenta.

Explorar lo que ya sabe: una opción para la familia

Cuando esté disponible en tu versión de En Casa, verás «Explorar lo que ya sabe» al empezar y en Perfil → Cómo aprende, dentro de la zona para adultos. Es opcional: puedes empezar la primera sesión directamente o salir con «Seguir aprendiendo» en cualquier momento.

Son cuatro actividades con Cubi: contar un grupo pequeño, contar otro mayor, comparar dos grupos y juntar objetos. Cubi lee las consignas y el niño responde tocando los dibujos. No hay reloj ni nota. Si se interrumpe, vuelve a entrar para recuperar la misma exploración; una respuesta ya guardada no se cuenta dos veces. Hace falta conexión para consultar y guardar el estado.

El resumen para adulto distingue qué objetivos se han observado, cuáles conviene practicar y cuáles todavía no se han observado. Es una referencia orientativa: cuatro juegos no demuestran dominio ni son un diagnóstico clínico. No cambia la edad, los apoyos, la racha ni el paso ganado; al seguir aprendiendo se conserva el camino actual. La familia puede usar lo observado para acompañar las próximas sesiones.

La exploración se guarda en la cuenta para poder retomarla, también desde otro dispositivo. No guarda escritura, voz ni texto libre del niño. Forma parte de la copia de datos de la cuenta y se elimina con ella. Si esta opción no aparece o está temporalmente indisponible, puedes continuar las sesiones normales.

Dónde empieza el camino a los 5 y 6 años

El camino de En Casa empieza con dos mundos para los más pequeños, ordenados como el currículo oficial de Singapur:

  • «Los números hasta 10» (Islas del Conteo, 5-6 años): contar, trazar líneas, curvas y figuras y unir puntos (cada sesión con trazos distintos), escribir las diez cifras del 0 al 9 justo después de aprender a contar, comparar grupos y números («¿Cuál es mayor, el 7 o el 4?»), juntar y separar, grupos iguales, y completar series. Nunca pasa de 10.
  • «El número hasta 100» (Puerto de las Decenas, 6-7 años): contar hasta 30 y a saltos, decenas y unidades (formar y descomponer números con barras de diez y sueltas), números en palabras, la recta numérica (una raya por cada número) y la tabla del 100, los ordinales y los controles del mundo, que solo preguntan lo que se ha practicado (por ejemplo, contar de 10 en 10 desde una decena).

Una cuenta nueva de 5 años, o sin edad, empieza en el primero; con 6 años, en el segundo; con 7, en «Sumar y restar hasta 20». Quien ya estaba en el camino sigue en el mismo paso: el cambio solo decide por dónde empiezan las cuentas nuevas y qué viene después.

Si tu hijo o hija todavía no lee (4 a 6 años y Preescolar)

De 4 a 6 años en En Casa, y en Preescolar con cuenta del colegio, la app móvil funciona sin leer y sin escribir: Cubi lee el enunciado y cada opción con voces grabadas en español (o en inglés, si la app está en inglés; suenan igual en cualquier iPhone, iPad o Android, aunque el dispositivo no tenga voz instalada), las opciones son dibujos, los números hasta el 10 se marcan con fichas grandes del 0 al 9 y, si la respuesta es mayor que 10, se elige entre tres opciones (con 3 y 4 años no hay fichas de números: todas las respuestas se tocan entre tres opciones o en una escena de Cubi), ordenar es tocar los dibujos en orden, y en contar, comparar, juntar y quitar, grupos iguales, líneas del tiempo y pictogramas Cubi demuestra primero (cuenta, empareja uno a uno, junta o quita fichas, forma los grupos, recorre las viñetas) y el niño toca. Al contar (también al juntar y quitar, en los grupos iguales y en los pictogramas), Cubi dice en voz alta cada objeto que toca el niño salvo el último: ese número es la respuesta y lo elige el niño. Al comparar, Cubi empareja uno a uno, pero no señala el grupo que tiene más: eso lo decide el niño. En los pasos de trazar siguiendo los puntos («Traza la línea…», «Une los puntos del 1 al 5…») el niño traza con el dedo encima de la guía y pulsa «Comprobar»: la app comprueba en el propio móvil que ha seguido la línea (o unido los puntos en orden); si no, Cubi le anima con «Casi, sigue los puntos» y lo repite sin que cuente como fallo. Las cifras («Escribe el número 7 siguiendo el contorno») se escriben a mano sobre la cifra punteada del cuaderno y se corrigen leyendo la letra, nunca con el teclado de fichas. No hace falta activar nada: se decide por la edad del perfil (En Casa) o por el curso oficial (colegio), y también por el contenido: quien trabaja temas de kínder (Maternal y Preescolar en el colegio, «Los números hasta 10» en En Casa) los recibe así, tenga la edad o el curso que tenga. El botón del altavoz lee el enunciado y cada opción, una a una, con la voz grabada de Cubi. Los audios son archivos públicos que la app descarga al empezar la sesión; no se envía a ningún servicio de voz ni el enunciado, ni la respuesta, ni ningún dato del niño.

Cuando MathCracks detecta un patrón repetido (por ejemplo, muchos ejercicios abandonados a mitad de sesión) puede mostrarte en esa misma pantalla una sugerencia con borde discontinuo: explica qué se ha observado y qué apoyo propone. Pulsa «Sí, probamos» para activarlo o «Ahora no» para descartarla. Es solo una propuesta para la familia: nunca se activa sola, no es un diagnóstico y no se comparte con nadie. En las cuentas de colegio esta pantalla es solo informativa: muestra los apoyos de la ficha del alumno, que cambian la familia desde el portal de padres o el profesorado, y la sugerencia no aparece.

Debajo aparece la tarjeta «¿Se están aplicando?». Para cada apoyo activado resume las sesiones de los últimos 30 días: si se aplicó en todas, en parte o en ninguna. Si un apoyo está activado pero las sesiones no lo han aplicado, sale destacado; si sigue así, avísanos desde el chat de ayuda. Una sesión que se retoma tras un corte conserva la forma con la que empezó, por eso a veces el apoyo cuenta «en parte» justo después de activarlo. La lectura en voz alta y la letra grande se registran por separado cuando están elegidas de forma independiente. Las sesiones antiguas con el apoyo combinado de lectura conservan su registro original; no se atribuyen retrospectivamente a los dos ajustes nuevos. El registro de voz ofrecida no significa que el niño la escuchase. Con versiones que informan del uso, el resumen también indica en cuántas respuestas se inició la lectura o se abrió el dibujo de ayuda y si se hizo el descanso; cuando faltan esos datos no se supone que el apoyo se usó. Solo se envían marcas de uso, nunca lo que el niño dice o escribe. Este resumen describe cómo se presentaron las sesiones: no mide por sí solo si el apoyo ayuda ni sustituye la valoración de un profesional. Solo lo ve la familia y no guarda diagnósticos.

Si tu versión de la app y el servidor ofrecen los controles separados, en «Cómo aprende» puedes activar «Leer en voz alta» y «Letra grande» de forma independiente. Entra con la comprobación para adultos, cambia cada ajuste y pulsa Guardar; al volver a abrir verás los valores guardados. El antiguo apoyo de lectura equivale a ambos ajustes activados y puedes cambiar uno sin cambiar el otro. En versiones anteriores se mantiene el control combinado. El apoyo no cambia la respuesta, la modalidad del ejercicio ni el progreso; la voz necesaria para prelectores sigue disponible aunque este apoyo esté desactivado. En una cuenta escolar, la app muestra los apoyos del centro sin permitir al alumno modificarlos.

Textos más cortos, responder con teclado y letra muy grande

En las versiones nuevas de la app, «Cómo aprende» tiene tres ajustes más, basados en lo que recomiendan los estudios sobre lectura y escritura:

  • Textos más cortos: los enunciados largos se reescriben con frases cortas y los datos en lista. Los números, la tarea y la respuesta son los mismos; tu hijo o hija puede tocar «Ver enunciado completo». Se activa también con «Le cuesta leer».
  • Responder con teclado: la respuesta se abre con el teclado en vez de escribir a mano, salvo en los ejercicios cuyo objetivo es trazar.
  • Letra muy grande: enunciados a 28 puntos o más con colores de alto contraste.

Con el apoyo de atención, ninguna tanda pasa de 8 ejercicios y el descanso de Cubi propone una pausa activa de 30 segundos (respirar, estirarse) que se puede saltar.

Cómo se aplican los apoyos (lo que dicen los estudios)

  • Números (le cuesta contar o calcular): en las dos primeras sesiones de cada paso los ejercicios usan números más pequeños, y se retiran antes si acierta el 90 %; el dibujo de ayuda sigue a la vista mientras acierte menos del 80 %. Ir quitando la ayuda poco a poco es parte del apoyo: en «¿Se están aplicando?» cuenta como aplicado.
  • Le cuesta leer / Textos más cortos: si escribe una palabra con una letra cambiada, de más o de menos («cuadrdo»), cuenta como correcta y la app le enseña cómo se escribe. Con números nunca hay esa tolerancia.
  • Palabras clave: además acepta sinónimos frecuentes («adición» por «suma», «más grande» por «mayor»).
  • Responder con teclado: si escribe a mano y la app no entiende bien la letra, le pregunta «¿Quisiste escribir…?» en vez de darlo por mal.
  • Para todos: lo que Cubi dice en voz alta aparece también escrito, y los avisos de acierto y error llevan icono y texto, no solo sonido o color. Los botones de respuesta son grandes y unir puntos se puede hacer con dos toques.

Más ajustes de «Cómo aprende» (versiones nuevas de la app)

  • Duración máxima de la sesión (sin límite, 10, 15 o 20 minutos): pensado para quien procesa más despacio. Al llegar, la app termina el ejercicio en curso y cierra con «¡Buen trabajo por hoy!»; lo que quedaba no cuenta en contra.
  • Voz lenta: con la lectura en voz alta, el botón del altavoz alterna entre velocidad normal y lenta.
  • Descripción de los dibujos: con el apoyo de lectura o de visión (o con VoiceOver/TalkBack), Cubi describe los dibujos con sus datos, sin dar la respuesta.
  • Números: en los problemas de palabras, antes de responder elige qué pasa (juntar, quitar, comparar, repartir o grupos iguales); no puntúa y, si se equivoca, la app le enseña el tipo correcto. Al final de la sesión puede hacer una ronda rápida opcional de 90 segundos con operaciones que ya domina.
  • Reto opcional: si en la primera sesión de un paso acierta el 90 % o más, la app le ofrece una prueba de salto de seis ejercicios de los dos pasos siguientes. Con cinco aciertos avanza esos dos pasos (los repasará más adelante); si no, sigue igual, sin ninguna consecuencia.
  • Quien todavía no lee ve un pictograma con lo que hay que hacer (contar, juntar, trazar…) además de oír a Cubi: así también sirve a niños sordos.

Sesión anunciada (TEA) y palabras clave (lenguaje o español como segunda lengua)

En las versiones nuevas de la app, «Cómo aprende» tiene también:

  • Sesión anunciada y sin sorpresas: al empezar, la app dice cuántos ejercicios y descansos habrá y avisa antes de cada cambio; quita las animaciones de celebración y, si se equivoca, explica el error de forma literal («La respuesta correcta es 12. Tú escribiste 21.»). Está pensado para niños con TEA, que trabajan mejor con estructura y previsibilidad.
  • Palabras clave en los enunciados: debajo del enunciado aparece una explicación sencilla de los términos de matemáticas («perímetro: medida del borde de una figura»). Ayuda si el español no es su lengua materna o si le cuesta el lenguaje. Los datos y la respuesta no cambian.

Dictar la respuesta, ampliar los dibujos y lector de pantalla (versiones nuevas)

  • Dictar la respuesta: con «Responder con teclado», junto al campo de escribir aparece un micrófono. Tu hijo o hija dice la respuesta, la ve escrita y la corrige si hace falta antes de pulsar Corregir: nunca se envía sola. La voz se reconoce en el propio teléfono y no se envía a ningún sitio; por eso el micrófono solo sale si el teléfono puede reconocer la voz sin conexión. La primera vez el teléfono pide permiso para usar el micrófono (y, en iPhone, el reconocimiento de voz); si lo niegas, el botón explica cómo activarlo desde los ajustes. En iPhone, ese aviso empieza con un texto general de Apple que dice que los datos de voz se envían a Apple: lo pone el sistema en todas las apps que dictan. MathCracks solo usa el reconocimiento en el propio teléfono, así que el audio de tu hijo no sale del dispositivo.
  • Ampliar los dibujos: con dos dedos se amplía el dibujo del ejercicio hasta 3 veces (4 a pantalla completa, con los botones − y +); con un doble toque vuelve a su tamaño.
  • VoiceOver y TalkBack: si el niño usa el lector de pantalla del teléfono, el lector dice el enunciado, la descripción del dibujo, las opciones y si la respuesta es correcta, y Cubi no habla encima. Las respuestas escritas se abren con teclado y los ejercicios de trazar avisan de que necesitan ver el dibujo.
  • Lengua de señas: estamos grabando con asociaciones de personas sordas las consignas de los ejercicios de los más pequeños. Cuando estén, a quien todavía no lee le aparecerá un botón «Ver en lengua de señas» junto al pictograma.

Cuánto tarda en responder: «Tiempo por respuesta» (ritmo flexible)

En la app móvil, en Perfil → Cómo aprende, la tarjeta «¿Se están aplicando?» muestra el tiempo por respuesta cuando está activado el ajuste «Ritmo flexible»: cuántos segundos tarda de media tu hijo o hija en cada respuesta esta semana y hace un mes, con al menos cinco respuestas en cada periodo. Sirve para ver si gana soltura sin presionarle: se compara solo consigo mismo, nunca con otros niños, y no es una nota. Si aún no hay respuestas suficientes, la tarjeta lo dice.

Reto opcional al terminar (altas capacidades)

Si tu hijo o hija va sobrado y quiere más, activa en Perfil → Cómo aprende el ajuste «Reto opcional al terminar» (necesita una versión de la app que lo muestre). Al final de cada sesión aparece una tarjeta «Reto opcional» con un ejercicio más difícil del paso siguiente del camino. Puede tocar «Aceptar el reto» o «Ahora no»; tiene un solo intento.

El reto no cuenta para avanzar, ni para la racha, ni para ninguna nota, y fallarlo no tiene ninguna consecuencia: es para que pruebe algo más exigente, que es lo que recomiendan los estudios sobre alumnos con altas capacidades (más reto y más ritmo, no corregir más duro). La app no salta pasos por su cuenta. A quienes todavía no leen (prelectores) no se les ofrece. En una cuenta de colegio, el reto lo activa el profesorado desde la ficha del alumno.

Elegir la longitud de las sesiones con apoyo de atención

En una cuenta familiar, abre Perfil → Cómo aprende, supera la comprobación para adultos y activa atención. En «Ejercicios por sesión» puedes elegir 4, 6 u 8 ejercicios y pulsar «Guardar cambios». Al volver a abrir esta zona, también desde otro dispositivo, se muestra la elección guardada. Este selector no aparece en cuentas de colegio: la familia no puede cambiar desde aquí la duración fijada por el profesorado.

La duración elegida se aplica a las sesiones con el apoyo de atención; quitar el apoyo conserva la preferencia para cuando vuelva a activarse. Cuando hay pasos anteriores para repasar, las sesiones cortas reparten ese repaso entre sesiones sucesivas. Elegir una duración no cambia el objetivo matemático ni borra lo aprendido. Si la app se cierra o se pierde la conexión, al volver el descanso sigue en su sitio: no se repite si ya lo había hecho.

Con las sesiones en dos bloques, la app avisa antes del descanso y, a mitad de sesión, Cubi propone 20 segundos de pausa. Además, en las sesiones del camino de En Casa y del colegio, el niño puede pulsar «Hacer una pausa» antes de responder un ejercicio y volver cuando esté listo. El tiempo se detiene durante la pausa; esta acción no envía una respuesta ni cambia el objetivo o el punto del camino.

Con el apoyo de atención, la sesión va en calma: sin confeti ni animaciones de celebración, para que no distraigan. Lo mismo ocurre en cualquier sesión si en el móvil está activado «Reducir movimiento» (iPhone/iPad) o «Quitar animaciones» (Android).

El aviso de privacidad al abrir la app

Para que Cubi pueda leer lo que el niño escribe a mano, una persona adulta tiene que haber aceptado el aviso de privacidad. Las cuentas creadas antes del 24 de agosto de 2026 no lo tenían guardado; en esas cuentas, al abrir la app aparece primero una pantalla «Antes de seguir» con el mismo texto del alta y los enlaces a los Términos y a la Política de Privacidad. Marca la casilla como madre, padre o tutor legal y pulsa «Aceptar y seguir»: se guarda una sola vez y la app continúa en el camino de siempre. Si en algún momento retiraste el consentimiento desde la página de privacidad, esta pantalla no aparece: se reactiva desde esa misma página.

Si la letra a mano no se puede leer, la app ahora dice por qué: que escriba más grande, que el servicio no responde en ese momento, o que falta el aviso de un adulto. En los ejercicios que permiten responder de esa forma, el niño puede seguir con el teclado. Mientras se reconoce o se envía una respuesta, el cambio entre escribir a mano y el teclado queda desactivado, en los dos sentidos, para conservar esa respuesta. Cuando termina, vuelve a estar disponible en los ejercicios que permiten esa alternativa. Si el objetivo es aprender a trazar o escribir una cifra, el teclado no sustituye esa práctica ni cuenta como un trazo completado; en esos ejercicios la app lo indica con una nota que empieza por «Para el adulto».

Cuentas que se hacen tocando (1.º y 2.º)

En 1.º y 2.º, antes de pedir el lápiz, la app ofrece el modelo que se usa en clase. Las sumas y restas pequeñas se hacen con fichas que el niño junta, quita y cuenta tocando. Cuando los números tienen dos o tres cifras, aparecen bloques de base diez (placas de cien, barras de diez y cubitos): Cubi empieza por las unidades, cambia diez unidades por una barra cuando hay que llevar y sigue con decenas y centenas, y el niño elige el resultado entre tres opciones. La multiplicación se ve como grupos iguales («3 × 4» son 3 grupos de 4) y se cuenta tocando cada ficha. En «3 + ___ = 5» el niño rellena los huecos que faltan hasta el total y cuenta cuántos ha puesto. Esto se activa solo por el curso o la edad, hasta 2.º, y no sustituye a escribir: es el paso previo.

Cómo es una sesión en casa: el paso del día, el repaso y la regla

Cada sesión tiene dos partes:

  • El paso del día: unos diez ejercicios del paso en el que está, o seis si tiene el apoyo de números y no el de atención.
  • Un repaso corto: hasta seis ejercicios de pasos anteriores (el último, uno de hace unos días y otro de hace más tiempo), con números nuevos y la etiqueta «repaso». El repaso no tiene pistas y no cuenta para dominar el paso del día: sirve para que no se olvide lo aprendido.

Con el apoyo de atención, la sesión completa tiene un máximo de 4, 6 u 8 ejercicios, según la elección familiar (8 si no se ha elegido otra duración). Ese total incluye el paso del día y el repaso; no se añade otro bloque de seis. Si hay pasos anteriores para repasar, la app reparte los huecos y rota los repasos en sesiones sucesivas del mismo paso; si no los hay, todos los ejercicios son del paso actual.

Si se corta la conexión o sale al mapa y vuelve antes de dos horas, la app retoma la misma sesión con los ejercicios que le quedaban.

El paso queda dominado cuando acierta casi todo en sus últimos intentos y, en los pasos con tiempo, a buen ritmo. Para que lo vea, desde el cuarto ejercicio aparece bajo la pregunta una regla de madera que se acorta con el tiempo objetivo. Si se acaba, pone «sin prisa» y no pasa nada. Con el apoyo de números la regla no aparece y el dominio se mide solo por los aciertos.

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Esta sección forma parte de la guía «Guía para familias». Descargar la guía completa en PDF.

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